martes, 14 de diciembre de 2010

¿De antemano causas perdidas?

¿De antemano causas perdidas?

I

Hacia el año 1823 el filósofo alemán Arthur Schopenhauer redacta una nueva introducción a su texto Eudemonología, obra breve en donde formula su concepción de felicidad (¡Sí! Schopenhauer). Destaca en el contenido del tratado: el don del ingenio humano, y de la prudencia práctica para hacer frente a la vida, que según él oscila entre el dolor y el aburrimiento. En la breve introducción a la que he hecho mención destaca tres nociones principales, a saber:

a)     Lo que uno es
b)    Lo que uno tiene
c)     Lo que uno representa

Las anteriores operan como el núcleo fundamental de su propuesta, extendida en cincuenta reglas conocidas como Aforismos para la sabiduría de la vida, y como tal, pueden ser comprendidas como un esbozo antropológico, esto es: una visión propia de lo que es el hombre y su lugar en el mundo.

La caracterización anterior es una de las tantas que se pueden encontrar en eso llamado Historia de la filosofía. Aglomeración de pensadores diversos, y aunque alejados temporal y espacialmente, inquietos por esbozar al menos una breve respuesta a la pregunta: ¿Qué es el ser humano?

Las respuestas a tal pregunta son diversas, no obstante algunas de ellas convergen diciendo: el ser humano NO es lo que tiene. Otros tantos podrían decir: el ser humano es lo que produce, o no se reduce a lo que hace (homo faber), o se interpreta a sí mismo en su búsqueda constante por saber quién es él (Foucault), o un larguísimo etcétera, dicho de manera vulgar.

La reducción a la que se enfrenta el ser humano en la actualidad, pasa por una apuesta (en una gama diversa de sectores y ramas incluyendo el educativo vr. gr.) que se decanta sólo por lo cuantificable y medible empíricamente, homologando el ser y el hacer, o el ser con el producir[1]. Descalifica (en cierta manera) derroteros como la filosofía y la teología por ejemplo, en una actitud de aversión en donde éstos comúnmente son calificados como “especulativos” y aparecen de antemano como “causas perdidas”, puesto que no pueden ser verificables fácticamente.

Por otro lado, sí es verificable la apuesta del gobierno federal a partir de implicaciones ideológicas (asumidas desde sus cúpulas) observadas en el intento de Reformas Integrales a la Educación Media Superior (RIEMS) a través de la eliminación de las materias de Humanidades de los planes de estudio de la educación media superior[2], como una forma de perseguir la “competitividad y eficiencia” que privilegian principalmente las estandarizaciones de la educación al preparar mano de obra calificada, y a partir de la demanda del mercado laboral desde una visión mercantilista de la educación, eliminando de golpe la visión crítica provista por el aporte de las Humanidades. De igual manera, son verificables las políticas públicas asumidas por el gobierno federal, en donde uno de los principales objetivos en la reducción del prespuesto de egresos,  es la cultura.

La Ciencia Ficción (CF) no escapa de ser asumida desde parámetros como los antes mencionados (la cuestión de la verificabilidad y el desdén, entre otros) pues, aunque recurre a elementos como la Física, las matemáticas y otras ciencias duras como elementos para su realización, recordamos que desde sus inicios fue caracterizada no por pocos bajo el nombre de ficción especulativa, fantaciencia o ficción fantástica.


II

—Hace mucho calor—dijo—. Debemos estar cerca de los motores. Energía atómica. Desde un punto de vista técnico han logrado cosas maravillosas, pero sus científicos no están preparados para resolver problemas morales, éticos…

Con estas líneas cercanas al final del relato Más allá se encuentra el wub, el escritor norteamericano Philip K. Dick deja caer en pocas pero certeras palabras un señalamiento que a casi sesenta años de ser pronunciado, se muestra actual y perturbador.

Con un sentido similar, empero con el uso de palabras diferentes, existe la ansiedad o el desasosiego como resabio, luego de leer a Asimov y sus cuentos de robots. ¿Quién más? ¿Sturgeon y sus creaturas? ¿Gorodischer y sus mundos? Seleccione a algún autor representativo del subgénero (CF) y en una lectura atenta (incluso sin necesidad de recurrir a una exégesis rigurosa y a pesar de las divergencias) encontrará elementos de fondo comunes entre ellos: cuestionamientos sobre los contextos político-sociales de los autores, crítica de las realidades problemáticas imperantes, y un largo etcétera.

No intento a través de estas palabras el desarrollo de una apología de lo “especulativo”, que después de Kant y muchos otros pensadores que han aparecido en el decurso de la llamada Historia, está de más, e incluso no me interesa. Atiendo entonces a la participación activa de miembros de esas “causas perdidas”, y de géneros o subgéneros denominados como “especulativos”, que convencidos continúan apostando a estas cartas. Sea el caso de este blog: necedad, brevísima invitación y pequeño reconocimiento para todos los atrevidos que han dado ese salto al vacío.



[1] HORKHAIMER, M.- ADORNO. T., Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. Madrid, 1994; LIPOVETSKY, G., La era del vacío, Anagrama, Barcelona, 2002; LYOTARD, J.F., La postmodernidad (explicada a los niños), Gedisa, Barcelona, 1996; MARCUSE, H., El hombre unidimensional: ensayo sobre la ideologia de la sociedad industrial avanzada, Joaquín Mórtiz, México, 1996, entre otros.
 [2]Acuerdo publicado en el Diario Oficial desde octubre pasado (2008) señala que en el acuerdo 444, en el que se establecen las “competencias” del marco curricular común al Sistema Nacional de Bachillerato, publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 21 de octubre, se establece dicha eliminación. Por un lado, desaparecen las humanidades en los campos disciplinares, así como la filosofía como materia básica del currículo” en Avilés, K., “Propicia Calderón autoritarismo al mutilar planes de prepa: expertos”, La Jornada, Miércoles 22 de abril, 2009, p 31. Cfr. (versión en línea): http://www.jornada.unam.mx/2009/04/22/index.php?section=sociedad&article=043n1soc. Fecha de consulta: 10 de marzo 2010. Cfr.,Vargas, G., “La desaparición de la Filosofía en la reforma de la SEP”, La Jornada, México, D.F., Sábado 25 de abril 2009. Versión en línea: http://www.jornada.unam.mx/2009/04/25/index.php?section=opinion&article=021a2pol. Fecha de consulta: 10 de marzo 2010.

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